Históricamente la Biblia en el Nuevo Testamento, enmarca el origen de ésta hermosa tradición, donde los Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar, fueron guiados por la brillante luz de una estrella, hasta un portal de Belén, donde se encontraron al Niño Jesús. Habían viajado desde muy lejos, para agasajar al Rey de Reyes, al Hijo de Dios, con los más hermosos regalos: oro, incienso y mirra.